Y pasan horas, minutos, segundos... y nada parece estar en su sitio. Decides darle tiempo al tiempo, a ver si con suerte los sentimientos pasan y quedan enterrados en algún hueco de la memoria, pero no. Persisten en tu corazón, chillando, aullando, gritándote lo que tú no quieres escuchar. Tomas la decisión de rendirte, de no intentarlo más, dando por imposible la conquista de su alma; pero justo entonces, cuando crees que lo has conseguido, cuando empiezas a andar por tu cuenta, aparece de nuevo, borrando tu decisión y levantando un enorme muro de locura. Se despierta ese instinto suicida que te empuja a seguir adelante con tus ilusiones, a procurar recuperar algo que realmente nunca tuviste entre tus manos... Esa parte de tu interior que no le tiene miedo al dolor, esa que acalla con esperanzas a esa vocecita sabia que te advierte del sufrimiento que vas a tener que soportar después.
Después de todas esas ilusiones que te haces,que te hacen sentir bien que te hacen imaginar e ir en el bus y sonreír sin ninguna razón, viene la realidad.
Esa bofetada que te da la vida,que te hace volver a este mundo y que muchas veces te hace llorar.
De esto que necesitas desahogarte, ¿por qué? eso nadie lo sabe, ni siquiera tú. La noche es larga, pero no lo suficiente, y al final el día acaba llegando. Te das cuenta de lo rápido que pasa todo y lo frágil que es la vida. Desearía ser eterna, eternamente eterna, vivir sin ataduras pero a la vez con cordura. Quisiera tener tiempo para hacer todo lo que la vida ofrece, pero aún así solamente necesito el tiempo justo, no quiero más. Porque siempre me preocupó el futuro, aunque odie y ame el pasado. Porque simplemente me gustaría vivir a mi manera, sin que nadie me condujera, no obstante necesito ayuda y pido a gritos alguien que trace mis caminos. No sé que es lo que me depara el destino o si el destino es un maldito cuento chino. Lo único que tengo claro en esta vida es que merece la pena seguir hacia delante y descubrir la verdad de tu historia, de tu vida. Quizás estas sólo sean absurdas palabras, estúpidas frases, un vulgar texto sin sentido... Pero son mis pensamientos, nada más que eso. Escribiendolos siento cómo se alejan de mí y a la vez son más mios. Siento cómo si se organizasen en mi mente formando un caos horrible. De una manera u otra es así como sobrevivo, escribiendo letra a letra cosas con cierto o poco sentido
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